7º Saborear las alegrías de la vida

Saborear el chocolate de la vida
Seguramente alguna vez te habrán regalado bombones. Si tu primer pensamiento al recibirlos fue ¡Vaya por Dios, ahora voy a engordar!, vuelve a pensar otra vez y olvida ese primer pensamiento ¡ahora mismo!. 

Piensa que si los tomas de una forma progresiva, tomándote uno cada tres o cuatro días y los disfrutas sabiendo que es un  regalo de una persona querida que se acordó de ti y gastó su dinero para hacerte más feliz.... el bombón que te vas a comer te va a saber como un chorro de amor que te ha caído del cielo. 

No es lo mismo tardar tres segundos en masticar el bombón y engullirlo sin enterarte... que mirarlo y saborear cada capa de chocolate con las papilas gustativas, disfrutar su aroma, paladear su esencia de avellana y que toda tu boca se convierta en una bomba de placer inalcanzable por nadie más en ese momento, porque no olvides, si lo disfrutas como si fuera el último que te vas a comer en tu vida, ese bombón que al principio no querías comerte, ahora te hace feliz.

Como sucede en este ejemplo, con el resto de cosas que hay en la vida pasa lo mismo. Si queremos llegar a ser mucho más felices tenemos que aprender a disfrutar las alegrías de la vida y fijarnos mucho más en aquellas pequeñas cosas que hacemos cada día y que no les damos la importancia que realmente tienen. 

Si, por ejemplo, tienes un bebé y tienes que darle un baño cada día no es lo mismo dárselo como una obligación que te ha sacado del sofá en el que estabas viendo esa película repetida que es un tostón, que saber que vais a disfrutar tu criatura y tú al verle la cara de alegría que pone cuando percibe el agua calentita en contacto con su piel.

Hay que tratar de disfrutar el momento presente que estamos teniendo aquí y ahora. En ocasiones no disfrutamos de ese presente porque tendemos a pensar que el futuro será mejor. Dejamos para mañana eso de ser feliz.

Las estrategias fluir y disfrutar de la vida se parecen y se mezclan hasta tal punto que se confunden la una con la otra. Pueden llevarse a cabo a la vez sin ningún problema, ya que la primera supone realizar una acción que te hace feliz y la segunda se centra en encontrar escusas para rememorar momentos que te han hecho feliz o fantasear en un futuro mejor.

Para aprender a disfrutar más de ahora en adelante puedes usar alguna de estas estrategias o usarlas todas:

  • Disfruta y cuenta "batallitas" cuando estés con familiares y amigos: Cuando estás contando una experiencia positiva a tus amigos la felicidad que sentiste en ella la vuelves a traer hacia ti. Surgen de nuevo todas las sensaciones que sentiste en esos momentos y haces que los que te escuchen participen de ellas y las compartan contigo. Si además ellos también las vivieron contigo es posible que las sientan como tú y vuelvan a disfrutarlas de nuevo.
  •  Haz un viaje en el tiempo hacia los momentos felices. Si eres de las personas que no para de pensar en todo el día vas a tener que hacer un esfuerzo en ganarle la batalla a los pensamientos negativos que entren en tu mente y ¡pegarles un choque frontal camicace! con el día más feliz de tu vida, con la última fiesta que hiciste de cumpleaños de tu hijo, con el paisaje que visitaste en el último viaje, o con lo bonito que te resulta ver a tu pareja desnuda delante de ti.
  • Abre los ojos y busca la excelencia y la belleza: Esta estrategia supone estar alerta a las cosas que nos pueden hacer más felices. Tratar de buscarlas en nuestro entorno y captar su esencia para apoderarnos de la felicidad que nos reportan, pero que no sabíamos disfrutar porque ni siquiera sabíamos que estaban ahí o símplemente porque como de costumbre están ahi pues no las valoramos. Pues bien, ¡Hay que valorarlas para ser feliz!
  • Da rienda suelta a tus sentidos: Si te gusta el buen vino tienes una buena escusa para conocer cada una de las denominaciones de origen que hay en el país o en otro, como se quiera, siempre y cuando sea de forma moderada y ¡sin emborracharse!, que esa no es la función que tiene esta experiencia, sino en deleitarse con los placeres que pueden reportarnos los sentidos. 
  • Crea el album de la felicidad: Si tienes un montón de fotos y recuerdos de los viajes que has hecho ahora tienes una buena escusa para juntarlos todos en un album en el que plasmes todo ese material. Así, cuando tengas un momento en el que te sientas solo/a o tengas algún bajón puedes ir a mirarlo y rememorar los buenos momenos.
    Por último quiero expresar que tampoco es bueno el exceso de realidad, es decir, está bien disfrutar del presente, pero también es importante establecerse unos objetivos para el futuro y trabajar hacia ellos. Por tanto "Carpe Diem" pero con objetivos, como veremos en la próxima entrada. Te espero.

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