4º Afrontar como una locomotora los problemas, traumas y enfermedades

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 "Si tienes un problema y no tiene solución, ¿para que te preocupas?; y si tiene solución, ¿para que te preocupas?.- Proverbio Chino.

Cada uno de nosotros ha tenido problemas que creía imposible superar, ha sufrido una enfermedad o ha tenido un familiar o amigo que ha tenido un trauma por miles de posibles motivos.

La clave está en afrontarlos lo mejor posible, con la actitud adecuada. Cuando el problema no tiene solución, habrá que centrarse en limitar al máximo el dolor que está ocasionando emocionalmente. Si en cambio, sí tiene solución, habrá que centrar todas nuestras fuerzas en solucionarlo como una locomotora, con fuerza, luchando por solucionarlo, con entusiasmo y pensando que esto que nos ha pasado nos hará más fuertes.

Si, por ejemplo, ha muerto un familiar, el problema no tiene solución, por tanto, hay que esforzarse en limitar el dolor que estamos sintiendo. Hay personas que se hacen más creyentes y rezan por el alma de la persona fallecida, hay otras que se apuntan al gimnasio para evitar pensar en lo que ha pasado, otras se unen a una ONG que lucha contra la enfermedad que ha ocasionado el dolor. Todo este tipo de acciones reducen el dolor o tratan de hacerlo. Naturalmente no lo elimina, pero sí pueden ayudar a sobrellevarlo mejor.

En definitiva, hay que ver siempre el lado positivo de las cosas negativas que suceden, pensando qué hay de positivo en cada una de estas situaciones que es inevitable que suframos todos nosotros a lo largo de nuestra vida.

Como ejemplo voy a hablar de las mujeres operadas de cáncer de mama, según varios estudios, publicados en el libro "La ciencia de la Felicidad" de Sonja Lyubomirsky, las mujeres que superaron la enfermedad, dijeron que haber pasado por esta situación las hizo más fuertes y que ahora valoraban por encima de todo los momentos que pasaban con su familia y amigos, hacían aquellas cosas que siempre habían querido hacer pero que nunca tenían tiempo para hacerlas y dedicaban menos tiempo al trabajo y más a tratar de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida.

Además hay estudios e investigaciones sanitarias que dicen que las personas que toman una actitud positiva en la recuperación de una enfermedad tienen más probabilidades de superarla

Pero en este caso no quiero que nos recuperemos de la enfermedad, en este caso vamos a ser mejores que antes de estar enfermos, vamos a ser locomotoras humanas, sí señor.

No queremos sobrevivir a la enfermedad, al trauma o a la pena. Queremos ser mejores a partir de ese problema, ver lo positivo, lo que hemos aprendido de la situación, lo que hemos madurado o crecido como personas fuertes. La recuperación es buena, pero crecer y prosperar es mucho mejor. Eso no quiere decir que no sintamos dolor y tengamos altibajos, sino que a pesar de todo, salgamos adelante más fortalecidos, como el Ave Fénix.